Una de las cosas con las que el equipo de ADCvintage & Design comenzó el año 2015 fue con nuestra primera visita a esa ciudad que llaman desde siempre “la ciudad de la luz” y lógicamente comprobaríamos in situ el por qué de este apodo. Comprobaríamos esto y muchas cosas más, la verdad que todas ellas positivas, muchos detalles que hicieron de nuestra visita algo inolvidable y que nos dejaría en el paladar ese buen sabor que cuando ya ha acabado hace que quieras volverlo a experimentar, y esperemos que sin dejar pasar mucho tiempo podamos volverlo a hacer.

Por supuesto la forma más barata de ir a París desde Tenerife nos la proporcionaba una conocida compañía de bajo coste que no volaba precisamente al aeropuerto que más cerca estaba de nuestro destino. Pero nada que no pueda solucionar una puntual guagua desde el aeropuerto Charles de Gaulle. En dos horas nos encontrábamos ya situados a escasos treinta minutos en metro de un pequeño, pero muy bien situado apartamento que habíamos alquilado para la ocasión. Estos “escasos” treinta minutos de metro, por supuesto, calculados para un domingo normal y corriente en el que no tuviese lugar la mayor manifestación popular en la historia de Francia, que se dejó sentir sobre todo y como era de esperar en su capital.

manifestacion paris

  Y es que estábamos llegando a París en un día histórico, un domingo 11 de enero de 2015,     escasos días después del atentado en la sede de un semanario satírico francés ya mundialmente conocido y de una serie de ataques posteriores que costaron la vida a varias personas. El acceso gratuito al metro ofrecido ese día hizo que nuestro paseo por los bajos fondos de la ciudad cargados con el equipaje se convirtiesen en una experiencia nada recomendable. Lo único positivo de disponer de una multitud a nuestro alcance al salir a las calles de la ciudad fue que no hubo problema para encontrar a alguien a quien poder preguntar como recorrer los cinco minutos que separaban la parada de metro de nuestro destino final en el tercer distrito.

  Una vez instalados hicimos lo que probablemente cualquier persona que estuviese en esta ciudad en un día tan señalado hubiese hecho, unirnos a la multitudinaria manifestación que estaba teniendo lugar por todas las calles en ese mismo momento. Aún sabiendo que la marcha tenía algunos puntos señalados y bien conocidos, sin saber muy bien a dónde íbamos, no hicimos otra cosa que seguir a la gente que teníamos delante. Nuestro punto de llegada no fue otro que la Place de la Bastille.

bastille paris manifestación

Al cabo de un buen rato, cansados tras el largo viaje, decidimos que era momento de regresar a casa con la idea de poner fin al primer día de vacaciones. Pero nada peor qu seguir a un grupo de gente para llegar a un sitio determinado y no disponer de ellos en el momento de regresar. Vamos, que nos perdimos.

Y aunque no lo parezca, nada mejor que perderse para ver varios lugares de una ciudad que de otra forma no hubieses visto.

No tardamos mucho en encontrarnos con el río Sena (La Seine) y con varios de las casi tres docenas de puentes que lo cruzan a lo largo de toda la ciudad. Y casi sin quererlo nos encontramos de frente con la conocida Catedral de Notre Dame, una de las más famosas catedrales del mundo y uno de los mejores ejemplos de la arquitectura gótica francesa.

Una visita a su entrada principal era obligatoria, aunque no la teníamos entre las actividades de ese día.

     sena notre dame paris          notre dame navidad

Un gran árbol de navidad se mantenía en la plaza de la entrada principal recordando que no hacía mucho que se habían terminado estas fiestas.

Y aquí nos dio la noche. Y ya que estábamos, ¿por qué volver a casa ahora? Igual no está mal aprovechar para ver el símbolo por excelencia de la ciudad de las luces en nuestro primer día de visita, la torre Eiffel.

Un paseo en metro y un corta distancia caminando te sitúan en el distrito siete, concretamente en Champ de Mars (Campo de Marte), en donde se encuentra este fantástico monumento de 300 metros de altura que fue durante 41 años la estructura más alta del mundo.

La verdad sea dicha, ¡IMPRESIONANTE!

Y aunque me gustaría dejar por aquí una fotografía de este gran monumento iluminado tal y como lo vimos en nuestra primera noche en París, no lo haré.

¿Por qué? Pues porque antes de publicarla tenemos que tener en cuenta a París y los derechos de autor. La Torre Eiffel con iluminación nocturna (el iluminado dorado original data de 1985 y ha sido modificado a lo largo de los años) forma parte de una serie de edificios y monumentos que por lo especial de su diseño han sido protegidos con derechos de autor, lo cual hace que mientras las fotos de este monumento tomadas de día esten libres de derechos, las nocturnas no lo estén. Los derechos de autor de la construcción no se mantienen vigentes pero los aplicados a las distintas iluminaciones siguen estando ahí. Protegidos por la Société de Exploitation de la Tour Eiffel. Con lo cual, si publicamos o compartimos una fotografía de la torre iluminada sin su permiso estaríamos incurriendo en un delito contra las leyes de propiedad intelectuales.

¿Lo siguiente? Borrar las fotos de la Torre Eiffel que publiqué en nuestro facebook www.facebook.com/adcvintage después del viaje.

Un viaje que seguiremos contando la próxima semana en nuestro blog y que esperemos que les guste.

¡Hasta la semana que viene!